domingo, 22 de febrero de 2015

Tecnologías innovadoras en la lucha contra el Cambio Climático: (II) Convierten el CO2 en un plástico comercial.


Por primera vez se comercializa un polímero fabricado con el CO2, el gas con efecto invernadero producido en procesos de combustión de combustibles fósiles. Por lo tanto es una tecnología que “secuestra” el CO2, después de su captura. El producto final es un poliol de carbonato de polipropileno (PPC) que sirve de base para la fabricación de poliuretanos que, en forma de espuma, se usan como aislante térmico y así ayudan a conservar el calor y ahorrar energía: otro aspecto medioambiental favorable.
La empresa que lo fabrica es Novomer que adquirió la licencia exclusiva de la Universidad Cornell de Ítaca, Nueva York, donde se investigó el catalizador de esta aplicación tecnológica. “Empezábamos a trabajar en la fabricación de plásticos a partir de dióxido de carbono cuando empecé como profesor adjunto en la Universidad de Cornell en 1997”, dijo Geoffrey Coates (ahora profesor de química y biología química), “produce mucha satisfacción ver que algo que empezó como una idea loca y algo de investigación básica se ha convertido en un producto comercial”.

Novomer fue fundada en 2004 especialmente para la aplicación a escala comercial y para comercializar esta tecnología.

Esta plataforma tecnológica combina el CO2 residual con epóxidos. Los más comunes son el óxido de etileno y el óxido de propileno. Los polímeros contienen alrededor un 50% en peso de CO2. El PPC se fabrica en una reacción por lotes usando un catalizador a base de cobalto. La capacidad de producción has sido incrementada considerablemente en el último año en una planta de Houston desde menos de 100 toneladas en 2013 hasta varios miles de toneladas. Más información en la revista Chemical Engineering online.

Aparte de consumir y fijar un gas con efecto invernadero otras ventajas son el muy bajo coste de la materia prima, el CO2 comparado a materias primas derivadas del petróleo y que permite obtener polímeros con rendimientos únicos en comparación con los polímeros obtenidos del petróleo o de fuentes biológicas.

Según Novomer, su sistema catalítico al que han aportado mejoras, es efectivo en coste y produce un polímero con un una columna vertebral de una precisión extrema, así como pocos o ningún producto secundario. Además, la reacción de polimerización transcurre a una temperatura ligeramente superior a la del ambiente (aprox. 35ºC) por lo que el propio proceso genera una huella de carbono muy pequeña. El CO2 para la reacción química proviene de los gases residuales de fábricas cercanas, de fermentación de etanol y de centrales eléctricas térmicas

Novomer está investigando también, con subvenciones millonarias del Departamento de Energía de los EEUU, procesos para producir otros productos plásticos, por ejemplo para desarrollar un proceso que produce polímeros de policarbonato que puede usarse en la fabricación de botellas de plástico. También investiga en colaboración con la empresa neerlandesa DSM la producción de polímeros para resinas para recubrimientos y tinta que entrarán en el mercado en el plazo de unos dos años.
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