martes, 18 de febrero de 2014

Hay que recuperar a los eruditos y a los aficionados de la ciencia


En la versión online de la revista Wired, vi un artículo interesante de Samuel Arbesman, un científico de matemática aplicada e investigador en el Instituto de Ciencia Social Aplicada de la Universidad de Harvard. Se llama a si mismo también “científico de  la red”. El título, difícil de traducir exactamente: Let’s Bring The Polymath — and the Dabblers — Back”. O sea que hay que recuperar a los eruditos y a los aficionados.
Es que el desarrollo de la ciencia y el conocimiento es tal que es imposible conocer cada rama a fondo. “Es como si la revolución científica - y el conocimiento que generó - mató a la capacidad de saberlo todo”, dice Arbesman.

Los sabios de la antigüedad eran “polímatas”, cuya sabiduría individual abarcaba varias disciplinas, tales como la filosofía, la ética, la biología, la física  etc. Por ejemplo, Aristóteles era un polímata, porque sus conocimientos abarcaban tanto la filosofía como la ciencia en esta época. Leonardo da Vinci era “el” polímata del siglo XV. Después vino la llamada “Revolución científica” en los siglos XVI y XVII. Y en el siglo XVIII se pasó de la ciencia artesanal a la ciencia moderna, la ciencia metódica. Se pasó de la alquimia a la química moderna, a una Revolución Química, cuyo artífice principal fue Antoine Lavoisier, al que se llama el “Padre de la Química Moderna”.
Al mismo tiempo que la ciencia creció en amplitud, empezó a fragmentarse en disciplinas y especialidades dentro de cada disciplina. “Pero a medida que la gente empezó a especializarse, el conocimiento se fragmentó. Hemos elegido para saber más y más sobre menos y menos. Es posible que hayamos ampliado lo que nosotros, como sociedad sabemos - pero fue a costa de que ningún individuo sea capaz de conocer verdaderamente todo”, dice Arbesman. Y nacieron los “expertos” en cada disciplina o rama científica. Ya lo dijo antes el pedagogo y sociólogo norteamericano Nicolás Butler: “Un experto es uno que sabe más y más sobre menos y menos”.

Se echa en falta hoy a “generalistas” que saben echar puentes entre las disciplinas. Pero “¿dónde están los generalistas?”, se pregunta Arbesman. Pues parece que no están en el mundo académico y que la mayor parte están en otros lugares, entre ellos en el mundo de la empresa, donde saltan de un tema a otro para incorporar información de distintas áreas que a primera vista no están interrelacionadas. Según Arbesman, el mundo de los negocios y del emprendimiento anima activamente a los que ven conexiones entre disciplinas diferentes. Y el que puede encontrar una relación entre dos campos dispares es el que tiene más probabilidad de encontrar la próxima gran cosa nueva. Una inversión de oro.
 ¿Cómo se consigue que personas sean generalistas, si no hay diploma que lo certifique?
 
Arbesman sugiere una especie de insignia, pin o chapa que les reconozca. Algo como la insignia de Dabbler (Dabbler badge) que se daba en 1955 en EEUU a las chicas "scout" y a  artesanos generalistas. Para conseguirla había que saber hacer ocho de estas once cosas:
 
 
 

  1. Saber usar tiza de varios colores de distintas maneras
  2. Hacer un dibujo o pintura de una historia que te gusta, una canción que te gusta, un sitio que conoces
  3.  Hacer una olla con arcilla
  4. Hacer un bastón, un juguete sencillo, un silbato, una cuchara de madera
  5. Hacer un candelabro, un cortador de galletas o un animal imaginario de hojalata.
  6. Hacer un asiento con hojas largas de hierba, hojas de pino o algo similar
  7. Aprender algo sobre cómo el arte popular de los indianos americanos y otros pueblos ha influenciado la artesanía actual.
  8. Cortar en una patata, linóleo, madera, etc., el patrón de una hoja o de otra cosa. Y usarlo para imprimir tu diseño en un delantal.
  9.  Hacer títeres de los personajes de tus cuentos favoritos para que puedan actuar como marionetas
  10. Hacer un pez imaginario u otro animal con un alambre.
  11. Hacer un peep show o diorama.

El generalista de hoy sabe hacer bricolaje científico, o sea de todo un poco con un poco de todo.
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