domingo, 2 de septiembre de 2012

La comunicación inalámbrica que está cambiando el mundo


“Ya hay más teléfonos inteligentes que aseos en muchas partes del mundo”, dice Richard Stengel, Director de Edición de la revista TIME, en la editorial del número especial del 27 de agosto, dedicado al “smart phone”. La revista nos muestra en 10 capítulos cómo nuestro teléfono móvil está cambiando el mundo “desde la educación hasta la política, desde la medicina hasta la novela”, dice Stengel. En la revista aparecen varios iconos que cuando los escaneas con tu móvil, te descarga videos, como por ejemplo uno del propio Stengel explicando el tema,  otro sobre los móviles y el periodismo, etc.

La serie de capítulos empieza con el uso del móvil en la política y se describe como la campaña electoral de Obama se organiza mediante una aplicación que sus voluntarios utilizan en sus móviles. Con el móvil se pueden además hacer donativos para la campaña presidencial, y naturalmente para “vivir” la campaña en Twitter y Facebook. El que no tiene un smart phone no está “ín” en la campaña del presidente.

En el siguiente se habla del uso del móvil por las ONG en un artículo “Hacer el bien haciendo ‘texting’”. Su autor, Jed Alpert, de Mobile Commons, desarrolla estrategias para el teléfono móvil con fines caritativas, el cambio social, etc.

En tercer lugar viene el móvil que sustituye a la tarjeta de pago o de crédito. Algunos en Silicon Valley prevén que es el final de los pagos en efectivo. ¡Adiós al monedero! El columnista tecnológico de TIME, Harry McCracken, se va de compras por San Francisco, sin dinero y sin tarjeta de crédito, sólo con su teléfono. Le sale bastante bien, salvo cuando quiere comprarse un “perrito caliente”. Usa las aplicaciones, es el sistema de pago de Google, “Google Wallet” (significa “Cartera de Google”, pero con tú dinero dentro), y otro, el “Pay with Square”. En el momento de pagar aparece la foto de Mc Cracken y el texto “Sí, este es Harry Mc Cracken”. El ladrón con peluquín no pasa el test.

En el cuarto capítulo Massimo Calabresi nos habla de cómo las empresas y los policías espían tu vida digital, y en el quinto capítulo, a cargo de Nancy Gibbs,  se incluye una encuesta “TIME Mobility Poll” (en cooperación con Qualcomm) a la que 4700 personas respondían online y otras 300 por teléfono en ocho países de todo el mundo durante el pasado mes de julio. Se les preguntó qué les parecía el estar constantemente conectados mediante la tecnología. La mayoría lo consideraban útil, pero también para algunos era “una lata”. La encuesta incluía otros aspectos sobre cómo la tecnología inalámbrica había cambiado sus vidas y qué uso hacían de ella en cualquier momento del día. Muy interesante es ver cómo se diferencian los estadounidenses de los asiáticos y brasileños. Hay que leerlo aquí en la revista porque no tengo el copyright.

En el sexto capítulo Katy Steimetz nos cuenta que en algunos pueblos alejados todavía no están conectados a la red… ¡En los mismísimos EEUU! Allí no te sirve para mucho tu teléfono por muy inteligente que sea, porque no hay antena a menos de 30 kilómetros… Cita el caso de Hot Springs en Montana. Parece que se instalará, pero los habitantes no están muy seguros de que les interese.

En el 7º capítulo se habla de algo que hace años nunca se había esperado de un teléfono: que fuese una máquina fotográfica. La portada de TIME está compuesta de 288 fotos seleccionadas de las 31429 que lectores de 120 países enviaron vía su móvil a la redacción. También los reporteros fotográficos profesionales usan el móvil. “Usando mi teléfono móvil me permite ser en cierto modo invisible como fotógrafo profesional; la gente me ve como cualquier otra persona en la multitud” comenta el periodista fotográfico Michael Christopher Brown “. En la revista describe como hizo un reportaje en una minería en la República Democrática del Congo.

El columnista tecnológico, Harry Mc Cracken, ha escrito también el 8º capítulo, que nos enseña los “gadgets” (artilugios) que no pueden faltar en el “kit de supervivencia” de tu móvil. Y en el noveno, John Cloud habla sobre los “artilugios que van a clase”, y cuenta que en EEUU hay escuelas que empiezan a aceptar los móviles de los chavales en clase en lugar de prohibirlos, porque pueden sustituir de alguna manera a los ordenadores personales, que son más caros. La tecnología en la enseñanza será así también más accesible a los que tienen menos dinero… 

En el décimo y último capítulo, Belinda Luscombe cuenta cómo los teléfonos móviles baratos mandan mensajes, tecleados por “pulgares rápidos”, que salvan vidas en Uganda, gracias a una iniciativa de UNICEF, el U-report, una red social con unos 140000 miembros.

Yo no tengo ni un iPhone, ni un Android. Tengo un Motorola V3 que ya es “viejo “ y “obsoleto” aunque tiene menos de 10 años. Pero me sirve, aparte de las llamadas indispensables, como agenda, alarma, calculadora y para mandar mensajes de texto si mi interlocutor no está online. También tiene conexión a internet pero no es cómodo ni práctico. El aparato, que no tiene nada de “smart”, sigue sin embargo funcionando a pesar de tener el cristal protector de la pantalla roto. Probablemente no tendré más remedio que cambiarlo en algún momento por un “smart phone”, sobre todo si se va a convertir en tarjeta de crédito. Espero que un solo teléfono podrá sustituir a todas, que sea del banco o híper que sea. El inconveniente es que un iPhone de los de ahora no te cabe en tu cartera… de momento. Ya vendrá cuando llegue la “segunda generación” de los smart phones. En la tecnología las generaciones se suceden a un ritmo vertiginoso. ¿Me lo regalarán los Reyes Magos si les mando un SMS con mi viejo V3? ¿Alguien me puede proporcionar el número del “smart phone” de estos sabios de Oriente? Espero que sea posible y que no haya un problema de “incompatibilidad”.
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