jueves, 22 de marzo de 2012

Enrique de Sendagorta recibe el Premio Nacional a la Trayectoria Innovadora

Enrique de Sendagorta Aramburu, fundador y presidente de Honor de SENER, ha recibido hoy 22 de marzo el Premio Nacional a la Trayectoria Innovadora dentro de los Premios Nacionales de Innovación y Diseño 2011, los galardones españoles más relevantes que se otorgan como reconocimiento a empresas y profesionales que han destacado por una trayectoria ejemplar en el campo del diseño y de la innovación. Enrique de Sendagorta ha sido también el primer presidente de PETRONOR, la empresa vasca de refino de petróleos que hoy forma parte del Grupo REPSOL.
 
 El premio fue entregado por S.M. la Reina doña Sofía en un acto celebrado en la Alhóndiga de Bilbao. Asistieron también la secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, el diputado General de Vizcaya, José Luis Bilbao, el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, la consejera de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco, Isabel Celaá, y varios representantes y personalidades del mundo del diseño y de la empresa.
 El Premio Nacional a la Trayectoria Innovadora ha querido reconocer a Enrique de Sendagorta Aramburu “por su carácter de figura emblemática y singular en el panorama de la innovación empresarial de España… Asimismo, por el estímulo que su trayectoria, que comenzó a mediados del siglo XX, y se ha consolidado con la siguiente generación, puede suponer para otros empresarios que quisieran seguir sus pasos y, finalmente, por la versatilidad de sus empresas, que han sabido reutilizar los desarrollos tecnológicos conseguidos en unos sectores para las siguientes metas tecnológicas, pasando de la ingeniería naval a la aeroespacial y a las energías renovables y siempre liderando sectores llamados a ser protagonistas del desarrollo tecnológico español".
 Según se dice en la página web de SENER, “Enrique de Sendagorta fundó SENER en el año 1956, en Bilbao, como una empresa de ingeniería dedicada a proyectos navales. Para este ingeniero naval, la innovación debía ser uno de los valores fundamentales de SENER, que tenía que poder acometer proyectos complejos, técnicamente innovadores, que no sólo dieran respuesta a las necesidades del cliente sino que fueran capaces de aportar un valor añadido.
El mismo espíritu emprendedor que alumbró la empresa le empujaría también a diversificar su actividad: a la división naval se sumó pronto una división espacial. Pronto SENER entró en el diseño de plantas de procesos industriales, en el sector petroquímico, la ingeniería civil y la aeronáutica. Desde entonces, SENER ha seguido creciendo en personas, disciplinas y retos tecnológicos, hasta convertirse en un grupo de ingeniería y tecnología que triunfa internacionalmente en las actividades de Ingeniería y Construcción, Medio Ambiente y Aeronáutica. SENER cuenta con una plantilla de más de 5.000 personas y oficinas en cuatro continentes.”
 Conocí por primera vez a Enrique de Sendagorta en octubre de 1971. Acababa de llegar con mi familia de Bruselas donde había dejado mi trabajo como investigador de procesos de refino de petróleo en FINA Research, para incorporarme en Petronor que estaba preparando la puesta en marcha de su refinería de petróleos en Bizkaia. Nada más llegar, Enrique de Sendagorta me llamó a su despacho para darme la bienvenida y estuvo un rato charlando conmigo. “Don Enrique”, como le llamaron, era (y es) así: amable con clase. (En la foto, tomada en octubre de 1973, Enrique Sendagorta presentando el staff de Petronor al Principe Aki Hito - actualmente emperador - de Japón en su visita a la nueva refinería de Bizkaia acompañado por el entonces Principe Juan Carlos)
A sus 87 años Enrique de Sendagorta sigue en la brecha como presidente de la Fundación Sener cuya misión es contribuir al servicio social de la comunidad, mediante la formación de personas, y desarrollar el carácter socialmente responsable de la actividad profesional. En una entrevista publicada hoy en el periódico Deia le dicen: Usted se podía haber dedicado a vivir de las rentas y, sin embargo, ha trabajado 'como un negro'. A lo que contestó: “Claro, ¿qué voy a hacer?, ¿ver la televisión? Los compañeros que han hecho eso se han muerto antes que nadie.”

Es otra demostración que para envejecer sin convertirse en viejo, hay que seguir trabajando…
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