viernes, 23 de septiembre de 2011

Gravedad contemporánea

Siglos antes de Cristo, según está escrito en el libro del Éxodo, el maná caía del cielo enviado por Dios para alimentar al pueblo de Israel en el desierto. Mil setecientos años después de Cristo, Isaac Newton, sentado en su jardín se puso a reflexionar al ver la caída de una manzana del árbol. ¿Por  qué las cosas caen siempre y nunca al revés, por qué no suben con la misma facilidad, que cuando caen?


La recolecta del maná de Giovanni Battista Tiepolo
En la bolsa sin embargo no ocurre así, sube y baja con la misma facilidad, y nunca en una línea vertical, aunque a veces la caída casi es en picado, como estos días. A veces sube con dificultad, como ahora. Porque la bolsa es antinatural. La evolución de la bolsa no sigue una función científica, porque sus variables varían constantemente. Los analistas de la bolsa intentan extrapolar curvas de evolución, pero los puntos “experimentales” son imprevisibles, tienen una gran incertidumbre y baja fiabilidad. Esta incertidumbre es obviamente menor para los grandes especuladores que, con mucho dinero, pueden influir en el rumbo de la curva.


Caída del IBEX 35 (Bolsa de Madrid)
Está claro que la bolsa no es una demostración ni una confirmación de la ley de la gravedad, una ley que sin embargo sigue en pie. Y por lo tanto se aplica también a los satélites, aunque sean “artificiales”, lanzados por el hombre al espacio, pero no por especuladores. La ley de la gravedad se reafirma porque el UARS (Upper Atmosphere Research Satellite) vuelve, después de más de 7300 días, fuera del control humano, poco a poco a la tierra cambiando su órbita, y después de desintegrarse cuando entre en la atmósfera, quedarán escombros incombustibles que caerán sobre nuestro planeta. La NASA ha tranquilizado a sus compatriotas diciendo que es poco probable que caigan sobre los EEUU. Porque saber no lo saben. Dicen que es demasiado pronto para determinar el momento y el lugar. Piensan que será el 23 o 24 de septiembre. Espero que no caiga un trozo sobre mi casa que está en este planeta… “Mi casa” decía ET apuntando a su planeta, no artificial.

Programa UARS de la NASA
El satélite UARS fue lanzado en 1991 por la nave espacial Discovery. Mide unos 10 metros de largo por 4,5 metros de ancho y pesa 5,9 toneladas (ya por poco tiempo). Transporta (pronto: transportaba) 10 instrumentos para medir el ozono y los compuestos químicos en la capa de ozono que influyen en la química de la química y los procesos del ozono. También mide los vientos y las temperaturas en la estratosfera y la energía que recibe del sol. Esas variables en su conjunto ayudan a definir el papel de la atmósfera superior en el clima y en el cambio climático.

Un video de la NASA sobre el proyecto UARS:

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