domingo, 21 de agosto de 2011

Ser ministro de ciencia es cosa seria…

“La ciencia y la tecnología son cada vez más importantes en los países en desarrollo porque actúan como motores del crecimiento económico y el desarrollo social. La ciencia también se ha convertido en moneda para la diplomacia internacional, y los acuerdos científicos bilaterales se van posicionando dentro de los programas de intercambio cultural para el fortalecimiento de lazos políticos y económicos entre países.”



Lo escribe T. V. Padma (su verdadero nombre, Padma Venkatraman), una mujer india con nacionalidad estadounidense, escritora de libros para niños y adolescentes, con formación científica, y que es coordinadora regional del sur de Asia de SciDev.Net - la Red de Ciencia y Desarrollo -, una organización sin fines de lucro, con sede en Inglaterra y el País de Gales, dedicada a ofrecer información fiable y autorizada sobre ciencia y tecnología para el mundo en desarrollo. El título de su artículo en la página web de SciDev.Net: “Ministros de ciencia deben asumir su trabajo con seriedad”, y el subtítulo clarificador: “Sin ministros de ciencia comprometidos se pueden perder oportunidades cruciales para el desarrollo.” 

Escribió el artículo para criticar al recién nombrado ministro de ciencia de la India (su nombre está en el artículo), que se ocupó de muchas cosas (entre otras el criquet, deporte nacional de la India) después de su nombramiento retrasando así su trabajo como ministro. Y eso en un momento en que la India lo necesita porque, según dice Padma, “están surgiendo señales fuertes de que India necesita avanzar tanto científica como tecnológicamente”, y dice que “el país ha descendido en los rankings de innovación por segundo año consecutivo, y tuvo mal desempeño en un índice tecnológico reciente. Además, ha habido varios cambios de ministros de ciencia (en la India) y ha disminuido la importancia política de su cartera.” 
Más pasajes del artículo: "Llos ministros de ciencia desempeñan un papel fundamental tanto a nivel nacional como internacional. En sus países deberían promover el financiamiento para la ciencia y nuevas iniciativas políticas en las reuniones de gabinete. En el parlamento deberían defender y explicar las políticas de gobierno sobre la ciencia. Y deberían considerar la percepción pública de temas como los cultivos genéticamente modificados. A nivel internacional, la imagen de un país es mejor si un ministro de ciencia está activamente involucrado en los intercambios bilaterales, en lugar de asistir por mera formalidad. En general, el trabajo de un ministro de ciencia es un desafío en el mundo moderno, que requiere tanto visión como compromiso… Cualquier país en desarrollo que sea serio sobre la ciencia necesita un ministro preparado para asumir la tarea por un período razonable y que muestre un interés adecuado en sus responsabilidades… Incluso si no tienen una formación en ciencias, los ministros deben al menos ser capaces de entender el idioma en el que los científicos hablan sobre su trabajo… Los países en desarrollo tienen que enfrentar temas que traspasan todas las disciplinas, desde la agricultura y la medicina hasta el ambiente, cada uno con un fuerte componente científico, y la coordinación en la toma de decisiones políticas es cada vez más crucial. Un ministro de ciencia serio en cuanto a su trabajo es esencial; priorizar el críquet no es una buena manera de abrir el juego.”

Palabras de una “indignada”. Que tomen nota los ministros de ciencia y los que los nombran.
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