martes, 1 de marzo de 2011

La política de ciencia, investigación e innovación de Alemania

El pasado 24 de Febrero, el Profesor Dr. Reinhard Bettzuege, embajador de Alemania en Bélgica pronunció una conferencia en la Universidad de Lovaina – KU Leuven – en el marco de las Ambassadors’ Lecture Series. El tema: Invirtiendo en Ciencia, Investigación e innovación: el punto de vista de Alemania. El Profesor Bettzuege es un experto en ciencias políticas que, antes de ser nombrado embajador, ha enseñado Estudios Europeos y Relaciones internacionales en EEUU en las Universidades de Nueva York y de Columbia, y en la Universidad Andrassy de Budapest. Gran parte de la conferencia trataba sobre la cooperación germano-belga en estos temas, pero nos centraremos en los aspectos más importantes de la política de un país que es el tractor de la economía de la UE.




El Profesor Bettzuege empezó su conferencia con la pregunta: ¿Por qué queremos hablar hoy sobre investigación e innovación? Y contestó “Porque la investigación y desarrollo son, por así decir, la columna vertebral de un país postmoderno con una fuerte cultura industrial como es Alemania. Gastamos aproximadamente el 2,5% de nuestro PNB en I+D y buscamos aumentar esta cifra al 3%. Los últimos datos muestran un incremento hasta el 2,8% a finales de 2010/principios de 2011. Inversores y empresas de Alemania han registrado el 11,7% de las patentes globales – la tercera plaza en la liga internacional. Alemania gasta del orden de 55 a 60 billones de euros en investigación cada año – 2/3 vienen de la industria, 1/6 de las universidades y 1/6 de institutos de investigación como Max-Planck, Fraunhofer, y Leibniz


Dijo que “Los rasgos que definen a Alemania hoy son que está pugnando para la innovación, la investigación exhaustiva, e invirtiendo en tecnologías del futuro. El objetivo de Alemania es mantener su ventaja comparativa en alta tecnología e investigación. Como carecemos de petróleo, gas, oro, y diamantes, estamos condenados a triunfar aquí o morir. En una unión Europea sin fronteras, esta ventaja es sin embargo no solo una ventaja alemana, pero un bien común europeo.”


Echando un vistazo a la política alemana de investigación el Profesor Bettzuege dijo que está centrada en cuatro objetivos:


En primer lugar fortalecer la competitividad de Alemania estableciendo un sistema científico eficiente y de clase mundial. Para conseguirlo Alemania debe atraer los mejores investigadores y estudiantes de todo el mundo.

En segundo lugar, asegurar un gobierno del estado mediante una aproximación amable para la innovación. Los incentivos son necesarios para la inversión en investigación y desarrollo, como condiciones marco que promuevan la investigación y desarrollo y que así hagan posible la innovación.”

Tercero, ayudar a resolver los desafíos del cambio climático, de los recursos, de la salud y de la seguridad, mediante el potencial de la investigación e innovación alemana.

Cuarto, aumentar el gasto en investigación al 3% del PNB.


Como Alemania es sin embargo un estado federal, la investigación es una competencia compartida entre el gobierno federal y los 16 „Länder“. Y por lo tanto las instituciones de enseñanza superior reciben en general financiación de su respectivo Land. Sin embargo, la financiación conjunta de los establecimientos de educación superior y de investigación también es común, sobre todo cuando hay que comprar equipamientos caros. Tomando todo en consideración, hay en Alemania 750 instituciones de investigación con financiación pública, más los centros de I+D gestionados por corporaciones industriales. Para dar una idea, la empresa alemana Siemens invierte 5,7 billones de euros al año en I+D, con lo cual se sitúa en el 15 puesto mundial en términos de I+D. El gigante químico BASF, también instalado en el Puerto de Amberes, invierte unos 1,5 billones de euros al año.


Las compañías privadas juntas gastan alrededor de 28,5 billones de euros al año, haciendo de Alemania el lugar líder en I+D. Esta cifra supone el 7,9% de la I+D en todo el mundo. Las inversiones en I+D por empresas alemanas han crecido con más del 5% anual sobre el promedio global, aún en tiempos de crisis económica. El lema de las empresas alemanas puede resumirse así: Acepta un volumen de negocios menor hoy, para inversiones mayores que serán reembolsadas mañana.


La financiación conjunta es también provista para las 6 organizaciones de investigación más importantes: La Sociedad Max Planck, la Asociación Helmholtz, la Sociedad Fraunhofer, la Asociación Leibniz de Ciencia, la Fundación Alexander von Humboldt, y la Asociación Alemana de Investigación. Todas juntas reciben alrededor de 9,8 billones de euros como financiación anual. Cada uno de estos institutos tiene su propio enfoque. El Profesor Bettzuege trata en su conferencia con más detalle sobre cada institución y cita que en Alemania trabaja alrededor de 506.000 personas en I+D, y hay casi 300.000 científicos y becarios.






El Instituto Max Planck de Química



¿Cómo deciden los Länder y el Gobierno Federal sobre una cooperación conjunta en un campo tan amplio? Para esto existe la Gemeinsame Wissenschaftskonferenz (la Conferencia Científica Conjunta), GWK, explica el Profesor Bettzuege, que fue creada en 2007. Forma parte de una revisión del federalismo alemán el año anterior destinada a hacerlo viable en el siglo 21. Según esta reforma legal, los niveles federal y regional pueden trabajar juntos en casos de importancia suprarregional en casi todos los asuntos de cooperación científica dentro y fuera de las universidades. La GWK asegura una implementación fluida de la ley.
Un proyecto importante del Gobierno Federal y de las regiones es la iniciativa para la Excelencia, iniciado en 2005. Su objetivo era organizar una competición para fortalecer de manera sostenible la investigación en las universidades alemanas y fortalecer la visibilidad de la ciencia e investigación alemán comparado a los competidores internacionales. Estos eran en efecto objetivos ambiciosos, especialmente porque significaba dejar atrás de una concepción durante mucho tiempo acariciada que todas las universidades en Alemania son iguales y que por lo tanto tenían que ser tratadas de forma igual.


Esta iniciativa comprende tres líneas de financiación orientadas a proyectos:


  • Escuelas de Investigación para jóvenes científicos, ofreciendo programas de doctorado estructurados en entornos excelentes de investigación y en amplios campos de la ciencia.
  • Clústeres de excelencia, estableciendo guías internacionalmente visibles y de investigación competitiva en universidades que pueden cooperar con establecimientos de investigación no universitarios, universidades de ciencia aplicadas y el sector privado.
  • Conceptos futuros para investigación de primera categoría en las universidades, con el objetivo de reforzar el perfil de universidades seleccionadas.
Según el Profesor Bettzuege, aunque la iniciativa tuvo muchos admiradores, también provocó duras críticas. La idea de universidades de élite rompió con la tradición alemana. Las críticas recalcaban que emergería un sistema de dos clases donde solo un pequeño número de universidades recibirían la parte de león de las financiaciones. Además, algunas universidades temían que su buena reputación podría desvanecerse en la sombra de unas pocas super-universidades. Otras se quejaban de que el sistema universitario alemán está infrafinanciado en cualquier caso y que por lo tanto ayudar a unas pocas universidades no puede resolver un problema estructural. También se ha dicho que hay una correlación entre “ser una Universidad de la iniciativa de excelencia” y recibir fondos adicionales de los sectores público y privado.

El Profesor Bettzuege reconoce que esto de la “excelencia” con tintes de elitismo ha suscitado el recelo que la educación superior depende de los antecedentes familiares y de la riqueza. Y admite que desafortunadamente esto es verdad para Alemania y para muchos otros países europeos. Para contrarrestar estas tendencias, Alemania concede a cada estudiante un soporte financiero, BaföG, de máximo 670 euros al mes que deben permitir a todos atender los cursos de la universidad. En Abril de este año se introducirá otra novedad. Los estudiantes con excelentes resultados pueden optar a una subvención mensual adicional de 300 euros, llamada “Deutschlandstipendium”. Se basa en la idea que los resultados y el logro académico deben ser recompensados. También puede contribuir a una competición sana entre estudiantes y por consiguiente disminuir el tiempo global que necesitan para terminar sus estudios. Lo interesante es que la mitad de esta subvención debe venir de la economía y del sector privado. La economía, que más se aprovecha de la innovación y de las aptitudes que los jóvenes estudiantes aportan a sus empresas, cargaría así con algunos de los costes de su educación. El Profesor Bettzuege opina que ha llegado el momento que Alemania se une a esta cultura del soporte a los estudios, dado que hasta ahora solo el 1 al 2% de los estudiantes reciben subvención de fuentes públicas o privadas. Es en particular para donantes privados que esto no es una calle de sentido única, afirma el Profesor Bettzuege. Estudios demuestran que estudiantes que han recibido soporte financiero durante sus estudios están más dispuestos a donar una vez que obtienen un buen salario.
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