jueves, 28 de octubre de 2010

Una refinería de petróleos artesanal y clandestina

Insólito en el siglo XXI, en la era de la revolución tecnológica: una contra-innovación insostenible…

El 22 de Octubre aparecía en los medios de comunicación colombianos la noticia del desmantelamiento de una “gigantesca refinería artesanal", de propiedad de “Los Rastrojos”, una banda criminal muy conocida en ese país implicada también en una red de tráfico de precursores químicos, después de haber dejado el tráfico de cocaína, y que también había llevado a cabo algún que otro secuestro de personas. La banda surgió tras la desmovilización de paramilitares de la extrema derecha armada de las llamadas Autodefensas. La “gigantesca estructura utilizada para el procesamiento de crudo”, como decía la prensa, fue descubierta por el ejército colombiano en una zona rural del municipio de Tumaco, departamento de Nariño, a unos 700 kilómetros de Bogotá. Se incautaron cerca de 21.000 litros de petróleo (nos imaginamos que robado), 7.500 de gasolina, una torre de destilación, 62 bidones plásticos, un tanque metálico y 50 metros de tubería, entre otros elementos.

Refinería típica moderna

No dan más detalles técnicos, pero aparte del hecho delictivo, nos podemos imaginar cuanto debía tener de rudimentaria esta instalación desde el punto de vista de eficiencia técnica, energética y medio ambiental, con como único elemento refinador una torre de destilación, sin otras instalaciones de refinación y purificación; con emisiones incontroladas a la atmósfera de compuestos contaminantes, tóxicos y de efecto invernadero por ineficiencia energética y con una combustión deficiente; vertidos de residuos líquidos nocivos; mala calidad de los combustibles producidos con alto contenido de contaminantes (azufre, etc.). Y no hablemos de aspectos como la seguridad...

No hace falta más que comparar la imagen de una simple destiladora con la complejidad de una típica refinería moderna. Además, en las noticias no se menciona hasta qué punto era una fraccionadora, o si era una simple destiladora como en los tiempos de Edwin Drake en el siglo XIX cerca de Oil Creek en el Estado de Pensilvania.

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