viernes, 27 de agosto de 2010

Poseidón salva vidas en las piscinas

Poseidón, para los romanos Neptuno, era el dios que reinaba en el Mediterráneo. Con su tridente podía agitar las olas y hasta provocar maremotos también si se le contrariaba. Ahora sigue vinculado al agua pero es más pacífico. Es más, salva a los que se ahogan en una piscina. Han dado su nombre a un nuevo sistema de vigilancia, por si el monitor esté distraído por, por ejemplo, alguna que otra bella ninfa. Por eso los que han desarrollado y comercializan el sistema lo llaman “el tercer ojo del vigilante que nunca parpadea”.


Poseidón utiliza tecnología avanzada de visión computerizada que analiza constantemente la actividad en la piscina, capturándola con una red de cámaras encima y debajo de la superficie del agua. Sigue las trayectorias de los nadadores y es capaz de alertar en cuestión de segundos al vigilante si un nadador está en peligro y localizarlo. Es un sistema que permite a los vigilantes salvar vidas o reducir la probabilidad de que los bañistas sufran daños de larga duración como resultado de un incidente. La pantalla de la estación de supervisión, que permite controlar y visualizar el sistema, se monta sobre una mesa o contra una pared. Con ella el vigilante tiene a la vista las imágenes de las cámaras y las alarmas.

El sistema ha demostrado su eficiencia. Recientemente un nadador de 50 años se mareó en una piscina pública en Neder Over Heembeek, un municipio cerca de Bruselas. Nadó hacía el borde de la piscina pero antes de poder alcanzarlo perdió el conocimiento y se hundía a tres metros de profundidad. En diez segundos sonaba una alarma que avisaba a los monitores de que había un problema serio. Treinta segundos más tarde habían llevado el hombre fuera del agua para reanimarlo. Fue transportado a una clínica pero no se observaron lesiones y esa misma tarde podía volver a su casa. No ha sido el único caso. Desde su introducción en el mercado en el año 2000 el sistema Poseidón ha ayudado a salvar a 12 víctimas en toda Europa (en los Países Bajos, Francia, Reino Unido, Bélgica, etc.) Todos los incidentes ocurrieron en piscinas públicas vigiladas por monitores profesionales y han demostrado lo difícil que es su tarea. Es casi imposible mantener una vigilancia constante y no es posible ver todo al mismo tiempo, cuando en pocos segundos alguien puede estar en dificultades y estar a punto de ahogarse.

No es un sistema barato pero, ¿qué vale una vida humana?

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