domingo, 15 de agosto de 2010

El futuro del gas natural, ¿un futuro de unas décadas?

He leído en Hydrocarbon Processing que un remolcador chino ha completado por primera vez en aguas chinas un test de navegación propulsado por gas natural. El barco fue modificado por China Natural Gas. Se trata de un remolcador de más de 300TM que transportaba gas natural licuado (GNL). Actualmente el barco usa una fórmula de combustible compuesta de 30% de diesel y 70 % de gas natural, demostrando que el gas natural puede usarse como combustible de transporte tanto en el mar como en la tierra. En los buques gaseros no es una novedad usar gas natural. En los grandes buques gaseros que transportan GNL, el gas se mantiene líquido a muy baja temperatura por evaporación de una pequeña parte del mismo, que se usa total o parcialmente al mismo tiempo que un combustible líquido para la propulsión del barco o que en algunos barcos que disponen de un sistema de licuado es devuelto de nuevo a los tanques de GNL. Ello significa que en el mar el gas natural podría sustituir probablemente también al fuelóleo, el combustible de las calderas de muchos buques, un combustible pesado, mucho más contaminante y un alto generador de CO2, que es la molécula más abundante con efecto invernadero (GEI) presente en la atmósfera. Y como ya sabemos, su cantidad no hace más que crecer “gracias” a la actividad humana (que incluye los incendios forestales debidos a la tierra recalentada y a la mano de algún que otro pirómano)



Un buque gasero


Los EEUU van por otro camino pero en la misma dirección. Un comunicado de prensa del MIT del 25 de junio 2010, dice que el gas natural jugará un papel de primer orden en la reducción de las emisiones de los gases con efecto invernadero (GEI) en las próximas décadas, hasta el 2050, sustituyendo en gran medida las viejas e ineficientes plantas de carbón, que abundan en los EEUU, por las de gas, aplicando la generación de alta eficiencia por ciclo combinado.

Es lo que ha concluido un estudio exhaustivo sobre el futuro del gas natural realizado por un grupo multidisciplinar de 30 personas del MIT, compuesto por investigadores y estudiantes de grado, y que ha contado con el asesoramiento de 16 líderes de la industria, del gobierno y de grupos medio ambientales. Los resultados preliminares del estudio, que ha durado dos años, están resumidos en un informe de 83 páginas y fue gestionado por la MIT Energy Initiative (MITEI). Se comprobó el alcance de las reservas de gas natural de los EEUU y el potencial de este combustible para reducir las emisiones de GEI desde las perspectivas de la tecnología, la economía, la política, la seguridad nacional y el medio ambiente.


Esquema de una central térmica de carbón

Asimismo, el informe incluye un juego de propuestas específicas para las políticas legislativas y normativas, así como recomendaciones para acciones que la industria energética puede abordar por sí mismo, para maximizar el impacto del combustible sobre la mitigación del GEI. El estudio ha examinado también los medios para controlar los impactos en el medio ambiente que puedan resultar de una expansión significativa de la producción y del uso del gas natural, especialmente en la producción de energía eléctrica.

“Se han dicho muchas cosas sobre el gas natural como un puente hacía un futuro bajo en carbono, con poco análisis subyacente para respaldar esta discusión. El análisis en este estudio proporciona la confirmación que el gas natural es realmente un puente hacía un futuro bajo en carbono,” dijo el Director del MIT, el profesor Ernest J. Moniz, en su presentación del informe.

Un informe completo con análisis adicionales que abarcan un juego más amplio de estas cuestiones seguirá más adelante este año. Para los que quieren mantener su inglés, hay un video de la MIT TechTV, de casi hora y media sin subtítulos, de la reunión informativa del informe preliminar en el Club Nacional de Prensa de Washington D.C., en la que también hubo discusiones y se contestaron preguntas sobre los resultados y las recomendaciones. (Anécdota: alguien ha puesto un comentario en la página web de la MIT TechTV diciendo que el Profesor Moniz ha establecido un nuevo record diciendo “uh” 22,5 veces por minuto, o “uh” cada 2,7 segundos…) El anuncio se puede ver aquí, y en él pueden descargarse el video y el informe.

2050… Son solo 40 años. Es todavía la generación de mis hijos. ¿Y qué será cuando sus bisnietos serán abuelos? Legará un momento (manera de hablar) en que el consumo llegará a ser mayor que la producción (mejor dicho “que la extracción”), y que las reservas no se repondrán a un ritmo suficiente por nuevos descubrimientos. (El reciente desastre ecológico frente a la costa americana no va favorecer la búsqueda de “oro” negro en mares profundos). ¿Qué hacer cuando las materias primas fósiles se agotan? La energía podrá producirse con el viento, el sol y el agua… pero estas fuentes no pueden producir materiales para los coche, para los edificios, etc., etc. Ni las podemos comer. El mundo zoológico no puede existir sin el botánico. Habrá que emular a la naturaleza e investigar en el desarrollo a escala industrial de la fotosíntesis.

Ecuación de la fotosíntesis

Ya se está iniciando la producción industrial de biocombustibles con algas sintetizadas con ayuda de la energía solar. ¿Las algas servirán también algún día para producir nuevos materiales? Parece ciencia ficción. Mientras tanto es probable que en un futuro no lejano tengamos que usar menos el petróleo como combustible y reservarlo para producir los elementos de construcción de nuestros coches, nuestras casas y las de nuestros vecinos. Pero yo no soy profeta ni puedo competir con 30 investigadores del MIT. Hay mucho futuro por delante para los jóvenes científicos. Las ciencias, la carrera del futuro para el futuro. Siempre lo han sido.

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