viernes, 10 de abril de 2009

Un Ministro profesional para sacar la educación de las disputas de los políticos

Más vale tarde que nunca. ¿Ha servido Obama de inspiración? Parece una buena decisión de nombrar como Ministro de Educación y Universidades al donostiarra Angel Gabilondo. Un profesional: Catedrático en Filosofía y Rector de la Universidad Autónoma de Madrid, Presidente de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE). Viendo el panorama actual de los líos alrededor del proceso de Bolonia, tiene un reto no sin riesgos. Lo asume el nuevo ministro. “Yo sé que es un desafío, que no es un asunto fácil” “He optado por el camino de recibir rasguños y arañazos”, confiesa en una entrevista con Alberto Surio en El Correo. Angel Gabilondo es un “filósofo” que reflexiona pero que también actúa y decide: “hay una cierta idea de que una persona que se ocupa de unos determinados asuntos ligados al mundo del pensamiento luego tiene una mala visión de la realidad, no es pragmática y no es eficaz. Creo que en esto estamos un poco equivocados. La reflexión y el pensamiento ayudan muchísimo a ser muy eficaces en la práctica” Cierto, señor Ministro.

Sobre Bolonia opina que “ha durado demasiado este proceso… hemos tardado en hacer las cosas… - Bastantes universidades europeas ya están funcionando según el proceso y estudiantes que ya sacaron su diploma de “Bachelor” están cursando el “Master” - ha habido demasiados altibajos, demasiados cambios ministeriales, y esto ha podido producir determinada incertidumbre… hay que mejorar los procesos de comunicación… hay que escuchar las buenas razones que pueda haber, e ir poco a poco implantando este proceso. No hay que uniformizar y algunas cosas las tenemos que hacer mejor…”. Buscando con Google con las palabras clave “Bolonia” y “preguntas” sale un diluvio de 118.000 resultados en 0,52 segundos. Parece que información no falta hoy. Y si buscas con las palabras “Bolonia” y “crítica”, salen aún más referencias, 179.000 en 0,36 segundos. Angel Gabilondo tiene razón cuando dice que “A veces creemos que dejar un tiempo favorece la resolución de los asuntos. Lo que favorece la resolución de los asuntos es escucharlos, enfrentarlos, debatirlos”, y “los títulos que están adaptados al espacio europeo tendrán también mayor aceptación por parte de los estudiantes”. Interpreto esto como que no hay que hacer cosas raras e inventarse un nuevo espacio de educación superior a la española en lugar de un espacio de educación superior europeo. Sería un patriotismo mal entendido. Con la calidad es con la que habrá que distinguirse en Europa. En la calidad debe estar la diferencia.

La educación preuniversitaria también es una asignatura pendiente, una asignatura tanto o más importante que las universitarias. Porque a la universidad hay que ir preparado. Será quizás una tarea más ardua que la reforma universitaria, y un ministro por sí solo no podrá conseguirlo. Porque, como dice Angel Gabilondo, “El fracaso escolar y el abandono escolar son muy inquietantes. Tenemos que estudiar muy a fondo cuáles son las causas, que no sólo tienen que ver con la escuela o el instituto, sino que tienen una gran dimensión social. Esto no es un asunto de los profesores, de los institutos o de los colegios, es un asunto de toda la sociedad. Si creemos que la educación es un factor determinante de la transformación y de la equidad social, toda la sociedad debe sentir que es un problema fundamental y entre todos debemos analizar las causas.” Peinar el viento, como hace la obra de Chillida en la bahía de Donostia, que le gusta a Angel Gabilondo. ¿A quién no?
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