domingo, 24 de junio de 2007

El plástico cumple 100 años

Hace cien años, en 1907, Leo Baekeland comercializó el primer plástico artificial que él mismo inventó y fabricó, y al que dio el nombre baquelita, según su apellido. Dio origen a una revolución en la ciencia e industria de los materiales. Pasó de ser una marca de un producto a un nombre genérico de materiales similares. Como a veces ocurre en la ciencia, lo descubrió intentando resolver otro problema de síntesis química.



Leo Baekeland en la portada de la revista TIME del 22 de Septiembre de 1924









La baquelita es una resina, un fenoplástico con nombre científico polioxibenzilmetilenoglicolanhidrido, obtenido por condensación de fenol y formaldehída (popularmente conocido como formol). Es moldeable y se endurece a alta temperatura, lo que permite fabricar toda clase de objetos. Todavía hoy en día se utiliza en algunas aplicaciones. Se usaba a gran escala para objetos tan diversos como teléfonos, radios, ceniceros (es ininflamable), carburadores de automóviles, etc.


Estructura química de la baquelita (Fuente: Wikipedia)







Gracias a la baquelita y a otro invento, el papel fotográfico Velox (cuya patente vendió a la Eastman Kodak), Leo Baekeland se hizo pronto multimillonario. En 1939, antes de retirarse, vendió su compañía, la General Bakelite Company, a la Union Carbide.

Leo Baekeland nació en Gante, Flandes, y obtuvo su diploma de Doctorado en Química en la universidad de su ciudad natal, en la que también ejerció de profesor. Emigró a los EEUU donde obtuvo la nacionalidad estadounidense. Allí industrializó su invento, creando en 1910 la citada General Bakelite Company. Murió de una hemorragia cerebral en Nueva York en 1944.