martes, 24 de marzo de 2015

Cómo escribir un informe

"Lo que se concibe bien se enuncia claramente" (Nicholas Boileau)

Saber escribir un buen informe es una aptitud esencial, sobre todo de personas con alguna responsabilidad en una empresa, organización o institución, pero también de profesionales libres o autónomos.
¿Qué entendemos por un informe?  Un informe es un documento estructurado, escrito en un estilo directo y concreto, que sirve para dar a conocer los resultados de un estudio, análisis o investigación de un tema o problema, que puede ser científico, técnico, económico, comercial, cultural, social, etc.. A parte de su carácter informativo, suele tener otros objetivos, tales como hacer recomendaciones para una toma de acción en la solución del problema analizado, o para orientar a nuevos estudios. Según su carácter o finalidad puede dirigirse al público en general, a un público específico o profesional, a la dirección de la empresa, a una organización o una institución oficial. En cierto modo, también pueden considerarse como informes, un artículo en una revista profesional, una patente, un libro técnico… Puede contener menos de diez hasta cientos de páginas, en función de su carácter, objeto, finalidad y alcance.
Un buen informe demuestra la autoridad profesional de una persona o grupo de personas, lo cual se manifiesta por su capacidad de transferir con calidad y claridad sus conocimientos y los resultados de un trabajo por escrito, también a personas que pueden, o no, ser expertas en la materia. Debe ser soportado con datos e información relevante, a ser posible verificable y debidamente referenciada.

La estructura y las partes de un informe

En función del tipo de informe estas son las partes que puede o debe contener:

La Portada: Contiene el título, nombres de los autores y del editor, así como de las entidades que han soportado económicamente el estudio o trabajo realizado. Eventualmente un subtitulo para mayor claridad del objeto del informe, o para especificar a qué público va dirigido. La fecha del informe.
Reconocimientos. Si se da el caso se expresa aquí el agradecimiento a personas o entidades que han aportado información útil, consejos o algún otro tipo de colaboración.

El Prólogo: En general lo escribe una persona conocida, no directamente relacionada con estudio, para presentar al autor, situar el informe en un contexto, y reforzar el contenido con su personalidad. Suele usarse sobre todo en libros y en informes extensos de un gran alcance.

La Introducción: Lo escribe el que ha dirigido y/o es el autor principal del trabajo objeto del informe. Describe con cierto detalle de lo que se trata, los fines, objetivos, motivos y antecedentes del informe, o si es la respuesta a una cuestión planteada o la comprobación de una hipótesis. Sugiere a quien va dirigido o a quién interesa. Acota el alcance del informe con sus eventuales limitaciones o condicionantes. Da un historial de los antecedentes del trabajo.

El “Abstract”, o breve resumen de uno o dos párrafos o máximo media página, debe en pocas palabras dar una idea clara y precisa de lo que trata el informe. Su finalidad es permitir al potencial lector decidir una lectura más detallada o completa del informe. Puede venir en el propio documento o servir para anunciar el informe en la prensa especializada. También suele ser por ejemplo el resumen que da un editor en la publicidad de un libro. Se usa mucho para artículos científicos o técnicos y en patentes.

El Resumen: Viene al principio de un informe. Es más extenso que un abstract (aprox. una página). El comunicado de prensa de un informe también es un resumen que da a conocer su temática, resultados relevantes, conclusiones y recomendaciones principales (ej. comunicados de prensa de informes del WEF, de la OCDE)

El Abstract y el Resumen deben permitir al lector tomar una decisión de si merece la pena leer todo el informe, o parte del mismo. Pueden incluirse palabras clave para optimizar su posicionamiento (SEO) y facilitar su búsqueda en internet.

El Resumen Ejecutivo (“Executive Summary”) es un capítulo al principio de un informe extenso, y que se incluye en el índice. Describe de forma bastante completa los aspectos más relevantes que permite tener un conocimiento suficiente del tema sin tener que leer todo el informe.  Por ejemplo sirve a directivos en empresas que no suelen tener tiempo para leer informes voluminosos. Permite al lector decidir si interesa ver con más detalle alguna parte específica del informe. Sirve para facilitar a un director tomar decisiones para actuaciones en su área de gestión. La extensión de un resumen ejecutivo suele ser de 1 a 3 páginas aproximadamente.

El Índice del informe contiene una lista numerada de todos los capítulos que contiene en un orden lógico.

El Informe propiamente dicho puede tener tres partes:

Los Resultados del estudio, investigación o análisis, en un orden lógico, incluyendo diagramas, gráficos y tablas con datos, que son necesarios para soportar los resultados.

La Discusión o análisis razonado de los resultados en el marco del problema o asunto que se ha estudiado. Cómo responde el estudio a las preguntas o cuestiones planteadas.

La Metodología usada en el estudio (p.ej. una encuesta, encuestados y cuestionarios, consulta de estadísticas, estudio bibliográfico, experimentos o ensayos propios, procedimientos, etc.).

Las Conclusiones del informe. En ellas se indica el significado de lo que se ha tratado o descubierto en el estudio, con un enfoque en lo que es lo más importante para el fin que se prosigue con el trabajo.

Las Recomendaciones que se derivan del estudio o análisis, sobre medidas o acciones a tomar, para corregir el problema constatado o llevar a buen puerto un asunto comentado en las conclusiones. También puede venir en un mismo capítulo con las conclusiones bajo el título “Conclusiones y Recomendaciones”

Bibliografía. En este capítulo se da una lista de las referencias de las fuentes bibliográficas usadas y consultadas para el trabajo o que pueden servir para una mejor comprensión del informe. Se citan el título del artículo, nombre del autor, revista u otra fuente donde está publicado, fecha y lugar de la publicación, etc.

Anexos o Apéndices. En un anexo se incluye información que ha servido de ayuda para el trabajo y que tiene un cierto volumen, con el fin de no lastrar el cuerpo principal del informe, o que no es esencial para ser incluida en el propio informe. En el informe se debe hacer referencia a los anexos.

Terminología o glosario. En esta parte final se definen, si procede, los términos técnicos o acrónimos usados en el informe.

Hay varias universidades que han incluido la redacción de un informe en sus programas de formación y lo describen en su página web. Por ejemplo, la Universidad de Reading, la Universidad de Leicester y la Universidad de Loughborough (Reino Unido), la Universidad de Wisconsin (EEUU), la Escuela Politécnica Abierta a distancia (Nueva Zelanda), la Universidad de New South Wales, la Universidad Tecnológica de Queensland, y la Universidad Wollongong (Australia), la Universidad de Murcia (España), la Universidad Nacional Autónoma de México.

lunes, 16 de marzo de 2015

"De la materia a la vida: ¿Química? ¡Química!" - Conferencia del Premio Nobel Jean-Marie Lehn en Bilbao.


No ocurre cada día, ni cada mes ni cada año, poder ver y escuchar a un Premio Nobel de Química en carne y hueso, como Jean-Marie Lehn (*), dando una conferencia en Bilbao. Además en un marco espléndido como el Museo Guggenheim, con una arquitectura no tradicional en titanio, con “química” pues. Un edificio fantástico, como dijo Lehn, que lo comparó con las grandes catedrales medievales que resistieron al paso del tiempo. Fue el 10 de marzo y no desaproveché la ocasión, aunque desde hace 15 años dejé de ser químico “en activo”, para ver y escuchar a Jean-Marie Lehn. Además porque es de mi generación (es 4 años más joven que yo).

Se llenó el auditorio hasta la bandera, la mayoría jóvenes estudiantes universitarios, y quedó bastante gente fuera, a la fuerza. No les dejaban entrar por motivos de seguridad, por lo que se excusó Pedro Miguel Echenique, presidente  del centro de investigación DIPC (Donostia International Physics Center) cuando presentó el acto. Habló también Javier Benito,  director de Telefónica en Euskadi, porque el DIPC había organizado el acto con el apoyo de Telefónica. Iñaki Goirizelaia, Rector de La Universidad del País Vasco, UPV/EHU introdujo entonces al conferenciante Jean-Marie Lehn, profesor emérito de la Universidad de Estrasburgo.
 
 
Jean-Marie Lehn contó la historia de la evolución desde los inicios del universo hasta los seres vivos, hasta el hombre pensante y el futuro todavía por conocer.

Todo empezó con el Big Bang, cuando una partícula minúscula cargada de una enorme energía explotó en una multitud de partículas que iban formando átomos. Fue la era de la física. Después llegó la química, cuando temperaturas menores permitieron que los átomos se unieran en moléculas. Moléculas que a su vez crecieron y se volvieron más complejas y que, siguiendo leyes de la naturaleza inherentes a la materia, se “auto-organizaron” en los grandes complejos y conjuntos moleculares que formaron los seres vivos, incluido el hombre “pensante”. Había llegado la biología. Fue un proceso que duró unos 8.300 millones de años.

La Química fue pues el puente que hizo posible este paso de la física a la biología…
 
 
Lehn dio como un ejemplo del crecimiento en tamaño y de la evolución de las funciones de las moléculas, el salto de la urea a la vitamina B12 y la doble hélice del  ADN. Y nos llevo a su terreno de investigación, la Química Supramolecular, nombre que el mismo ha dado a la disciplina de la química que explora los sistemas moleculares en los que especies químicas diferentes se unen entre sí por fuerzas intermoleculares no-covalentes, diferentes a la química molecular clásica. Se trata de una química nueva, dinámica, de sistemas que funcionan por auto-organización. Habló de grandes moléculas que reconocen a otras, como las que reconocen las células del cáncer y se adhieren selectivamente a ellas.

Una conferencia de Jean-Marie Lehn similar a la de Bilbao pero en francés, del 6 de diciembre de 2011, se puede ver y escuchar en el siguiente video, en la ciudad de Rennes, en ocasión de “Los Martes del Espacio de las Ciencias” en el marco del Año Internacional de la Química y del Premio Bretaña al Joven Investigador, como colaboración de la Universidad de Estrasburgo con la Universidad de Rennes.



 (*) Jean-Marie Lehn compartió en 1987 el Premio Nobel de Química con Pedersen y Cram por sus estudios de la base química en el "reconocimiento molecular", el sistema que sigue una molécula receptora para reconocer y realizar un enlace selectivo con un sustrato. Dio el nombre de “Química Supramolecular” a esta nueva rama de la química.

En el siguiente video grabado en la escuela de verano organizada por la Facultad de Química de la Universidad de Estrasburgo Jean Marie Lehn habla de “Los Desafíos en la Química Supramolecular”


lunes, 9 de marzo de 2015

El progreso real


“Ocurre con frecuencia que grandes movimientos de interés captan durante cierto tiempo una fracción muy importante de la atención de los investigadores a favor de ciertas disciplinas privilegiadas del pensamiento. Paralelamente la actividad económica toma a menudo ella misma formas preferenciales en sus caminos de desarrollo.  Son periodos brillantes donde florecen publicaciones sensacionales y realizaciones atrevidas.

Uno apercibe sin embargo pronto que la solidez de los edificios así construidos dejan algo que desear. Una puesta en orden se impone, que requiere una mejor harmonía entre los esfuerzos desarrollados en los diversos dominios del pensamiento. Exige también un mejor equilibrio entre los estudios de caracteres tan diversos, que deben o bien presidir el emprendimiento de una iniciativa industrial nueva, o bien acompañar a la puesta a punta de un procedimiento. Entonces entramos en los periodos aparentemente más calmas donde se establecen sin embargo los soportes seguros del conocimiento y nacen las realizaciones industriales realmente útiles para los hombres.

Conviene pues que de tiempo en tiempo ciertas disciplinas se expongan de nuevo, volviéndolas más atractivas en su enseñanza, más accesibles y más fecundas en su ejercicio, que los resultados que se pueden derivar de las mismas se establezcan y se publiquen, para que los hombres, quienes – sin descuidarlos – sin duda no han recibido de ellos todo el beneficio posible, reciban mañana todas las contribuciones a un esfuerzo más sistemático y más equilibrado, y así más acertado, hacia el progreso real.

Lo que entendemos aquí por <>  es en primer lugar una evolución de la condición humana que satisface de manera más intensa y más difundida las aspiraciones culturales del hombre, y entre ellas en primer plano la alegría de conocer y la de descubrir. Además exigiremos que esta alegría no sea confundida de manera exagerada con las satisfacciones algo pueriles, y a menudo peligrosas para el hombre, que a veces encuentra al contemplarse en los sistemas artificiales que él mismo crea; Que se entienda bien que reservamos este término esencialmente para el deslumbramiento legitimo del pensamiento apto para descubrir una nueva fracción del tesoro inagotable que constituye el mundo de los fenómenos naturales.

El progreso real es para nosotros también una evolución que asegura un mejor reparto en la sociedad de los bienes que todavía le faltan. Con esto entendemos una difusión nueva de estos bienes que le permiten llegar en todas partes a las capas más profundas de la población y que los pone además de una manera más generosa a la disposición de los pueblos más desheredados, invirtiendo la tendencia que hoy demasiadas veces parece ser la de aumentar el beneficio de una fracción cada vez más escasa de la humanidad. El innovador no debe medir su participación en ello y su mérito a la aptitud o a la enormidad de los esfuerzos dedicados para conseguir un rendimiento mecánico u económico excepcional, pero a sus aportaciones concretas al servicio social tal y como acabamos de analizar.”

Lo anterior son los primeros párrafos de un prólogo de 20 páginas al libro Cinética Química Aplicada (*),  escrito por René Navarre, Presidente-Director General del Instituto Francés del Petróleo (IFP), hace 57 años. El IFP se llama hoy IFP Energies Nouvelles.

¿Han cambiado mucho las cosas desde 1958? ¿Existe hoy el “progreso real”?

 

(*) Cinétique Chimique Appliquée, Profesor J.C. Jungers y colaboradores, Société des Editions Technip, 1958

domingo, 1 de marzo de 2015

Tecnologías innovadoras en la lucha contra el Cambio Climático: (III) El aprovechamiento de subproductos del whisky para producir biocombustible


¿Es el whisky la gasolina del futuro?, pregunta el periódico online, eleconomista.es en su edición del 25 de febrero 2015. Bueno, el whisky mismo seguro que no. Sería un despilfarro, una degradación, un pecado. Para evitar cualquier confusión, el periódico aclara inmediatamente que se trata de Biobutanol, la próxima generación de biocombustibles”, obtenido a partir de subproductos del whisky, no del propio whisky.

Además, los biocombustibles no deben competir con los alimentos, aunque el whisky no se puede tipificar estrictamente como tal a pesar de acompañar al café al final de una buena comida. Los escoceses no son tan tontos como para quemar su whisky en el motor de su coche. Solo conozco una manera aceptable de quemar whisky: flambearlo sobre una crepe para obtener una suculenta “crêpe flambée” (que también se puede hacer con Grand Marnier o con cualquier brandy).

Quemar whisky en un motor sería acabar con un símbolo de Escocia. Sería como terminar con los gaiteros vestidos con falda escocesa. El whisky, este tesoro de Escocia que tiene su sede en el Centro del Patrimonio del Whisky Escocés, llamado Scotch Whisky Experience y que es una de las atracciones turísticas más importantes de Edimburgo, situado cerca del famoso castillo. En la página web de este Centro se dice: “¡Visite la nueva Scotch Whisky Experience y emprenda un viaje sensacional!” Un viaje sensacional… pero sin ir en un coche que queme whisky.

¿Cómo se fabrica este nuevo biocombustible ligado al whisky?

El whisky se obtiene por destilación del líquido alcohólico producido a partir de una masa fermentada de granos de cereales que pueden ser malteados o no, lo cual da lugar a diferentes tipos de whisky (de granos o de malta). La destilación se hace en un alambique de cobre y el líquido alcohólico destilado se deja envejecer en barriles de madera, hasta durante 12 años.

Pero solo un 10 por ciento de lo que sale del proceso de destilación será whisky. El resto son subproductos, según el argot del whisky llamados “draff” (residuo-poso de la destilación) que se usa hasta ahora como materia prima para preparar alimentación de animales, y “pot ale” (un líquido parecido a la cerveza). La industria del whisky produce cada año unos 1600 millones de litros de pot ale y 500 mil toneladas de draff aptos para ser convertidos en biocombustible, afirma la empresa Celtic Renewables Ltd, creada especialmente en enero de 2012 en el Campus de Sighthill de la Universidad Napier de Edimburgo para fabricar y comercializar el biocombustible y que fue presentada entonces por el Ministro para la Energía, La Industria y el Turismo de Gran Bretaña. Fergus Ewing.

El proceso innovador, que produce biocombustible butanol (o alcohol butílico) y acetona bioquímica, ha sido desarrollado durante dos años en el Centro de Investigación de Biocombustible de la citada Universidad, bajo la dirección del Profesor Martin Tangney, director del centro. El centro depositó la patente, titulada “Procedimiento para la Fabricación de Butanol y Acetona”, y posteriormente, en noviembre de 2014, la cedió a Celtics Renewables. Las muestras de subproductos de la destilación del whisky, usados en la investigación, provinieron de la empresa destiladora de whisky, Glenkinchie Distillery. El proyecto fue subvencionado con 260.000 libras esterlinas por la agencia Scottish Enterprise y desarrollado según el principio 'Proof of Concept' (Prueba de Concepto) para demostrar su viabilidad.



El butanol y/o la acetona se obtienen por hidrólisis y fermentación  del “draff” y del “pot ale” en presencia de microorganismos (bacterias) y enzimas específicas y selectivas para la producción de acetona, butanol y etanol, en un medio líquido débilmente ácido (pH alrededor de 5).

La fórmula química del butanol: H3C-(CH2)3-OH

y de la acetona: CH3(CO)CH3



El Profesor Martin Tangney motivó el proyecto de investigación diciendo, “la UE ha declarado que para 2020 los biocombustibles deberían constituir el 10% del total de las ventas de combustibles. Estamos comprometidos para encontrar nuevas e innovadoras fuentes de energía renovable. Mientras algunas empresas energéticas cultivan cereales específicamente para generar biocombustible, nosotros estamos investigando materiales excedentes, tales como subproductos del whisky para desarrollarlos. Esta, la nuestra es una opción más sostenible desde el punto de vista medio ambiental y ofrece nuevos ingresos potenciales en la parte posterior de una de las industrias más grandes de Escocia. Hemos trabajado con uno de los productores líderes de whisky para desarrollar el proceso”

A partir de ahora, cada vez que beberemos un whisky pensaremos también en su hermano biocombustible, y nos sentiremos un poco más ecologistas. Será un whisky más sostenible (bebiéndole con moderación).

domingo, 22 de febrero de 2015

Tecnologías innovadoras en la lucha contra el Cambio Climático: (II) Convierten el CO2 en un plástico comercial.


Por primera vez se comercializa un polímero fabricado con el CO2, el gas con efecto invernadero producido en procesos de combustión de combustibles fósiles. Por lo tanto es una tecnología que “secuestra” el CO2, después de su captura. El producto final es un poliol de carbonato de polipropileno (PPC) que sirve de base para la fabricación de poliuretanos que, en forma de espuma, se usan como aislante térmico y así ayudan a conservar el calor y ahorrar energía: otro aspecto medioambiental favorable.

(Imágenes de Novomer)
La empresa que lo fabrica es Novomer que adquirió la licencia exclusiva de la Universidad Cornell de Ítaca, Nueva York, donde se investigó el catalizador de esta aplicación tecnológica. “Empezábamos a trabajar en la fabricación de plásticos a partir de dióxido de carbono cuando empecé como profesor adjunto en la Universidad de Cornell en 1997”, dijo Geoffrey Coates (ahora profesor de química y biología química), “produce mucha satisfacción ver que algo que empezó como una idea loca y algo de investigación básica se ha convertido en un producto comercial”.

Novomer fue fundada en 2004 especialmente para la aplicación a escala comercial y para comercializar esta tecnología.

Esta plataforma tecnológica combina el CO2 residual con epóxidos. Los más comunes son el óxido de etileno y el óxido de propileno. Los polímeros contienen alrededor un 50% en peso de CO2. El PPC se fabrica en una reacción por lotes usando un catalizador a base de cobalto. La capacidad de producción has sido incrementada considerablemente en el último año en una planta de Houston desde menos de 100 toneladas en 2013 hasta varios miles de toneladas. Más información en la revista Chemical Engineering online.

Aparte de consumir y fijar un gas con efecto invernadero otras ventajas son el muy bajo coste de la materia prima, el CO2 comparado a materias primas derivadas del petróleo y que permite obtener polímeros con rendimientos únicos en comparación con los polímeros obtenidos del petróleo o de fuentes biológicas.

Según Novomer, su sistema catalítico al que han aportado mejoras, es efectivo en coste y produce un polímero con un una columna vertebral de una precisión extrema, así como pocos o ningún producto secundario. Además, la reacción de polimerización transcurre a una temperatura ligeramente superior a la del ambiente (aprox. 35ºC) por lo que el propio proceso genera una huella de carbono muy pequeña. El CO2 para la reacción química proviene de los gases residuales de fábricas cercanas, de fermentación de etanol y de centrales eléctricas térmicas
 

Novomer está investigando también, con subvenciones millonarias del Departamento de Energía de los EEUU, procesos para producir otros productos plásticos, por ejemplo para desarrollar un proceso que produce polímeros de policarbonato que puede usarse en la fabricación de botellas de plástico. También investiga en colaboración con la empresa neerlandesa DSM la producción de polímeros para resinas para recubrimientos y tinta que entrarán en el mercado en el plazo de unos dos años.